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TAENIASIS CISTICERCOSIS: UNA REVISION LITERARIA

 

GENERALIDADES

 

La cisticercosis porcina  es una enfermedad zoonotica parasitaria producida por la forma larvaria de la Taenia solium, denominada Cysticercus cellulosae. El hospedador intermediario es el cerdo y el hombre el hospedador definitivo (Evans et al., 2000). Es importante indicar que en la actualidad no se habla de cisticercosis y teniasis como entidades independientes,  sino mas bien del complejo teniasis / cisticercosis  (Schantz, 1999).

Los antecedentes de cisticercosis como enfermedad en los cerdos se remonta a los tiempos antiguos. En el siglo IV AC, Aristófanes  en su tratado “Historia de los animales” describe la presencia de la cisticercosis  en la lengua y músculo de cerdos (Lasso, 1994) y posteriormente, Plinio (25-79 AC) le da el nombre de taenia  (del griega tainia que significa cinta o banda)  a la forma adulta del parásito (Cordero e Hidalgo, 1999).

El estudio científico y el conocimiento de la relación entre Cysticercus cellulosae del porcino y la Taenia solium del hombre se debe a Kuchenmeister y Leuckart, quienes en 1895 y 1896 demostraron en forma experimental, el desarrollo de la Taenia solium del hombre al hacer ingerir cisticercos vivos a reclusos condenados a muerte, encontrando en el intestino de los ejecutados tenias mas o menos desarrolladas (Grove, 1990).

 

CICLO DE VIDA DEL PARÁSITO

 

El ciclo de vida natural del complejo teniasis / cisticercosis involucra al hombre como único hospedero definitivo de la Taenia solium y al cerdo, hospedero intermediario, como fuente de infección para el hombre al albergar al Cysticercus cellulosae (Quiroz, 1997). No obstante el hombre puede actuar como hospedero “intermediario” accidental cuando se infecta con cisticercos por ingesta accidental de huevos de Taenia solium (Nash y Neva, 1984; Matías et al.,  1983).

El hombre, parasitado con Taenia solium, elimina con las heces huevos o proglótidos grávidos. Los huevos y/o proglótidos al ser ingeridos por los cerdos llegan al tubo disgestivo donde las oncosferas son liberadas por  acción de los jugos digestivos. Una vez libres, las oncosferas se adhieren a la mucosa y luego penetran en la pared intestinal para alcanzar los vasos sanguíneos o linfáticos. Ya en esta vía, las oncosferas se dispersan por todo el organismo, siendo de mayor importancia para el ciclo evolutivo su localización en la musculatura del cerdo, donde se desarrollará la larva o cisticerco, al cabo de 8 a 10 semanas (Náquira, 1999; Nash y Neva, 1984; Quiroz, 1997).

El hombre adquiere la infección y desarrolla la tenia al ingerir carne porcina infectada, insuficientemente cocinada y con cisticercos viables. El cisticerco llega al estómago y luego al intestino delgado, donde por acción de los jugos gástricos y biliares, el escólex se evagina y se fija en la mucosa intestinal y comienza el desarrollo de la tenia adulta que puede llegar a medir entre 2 a 5 metros y algunas veces hasta 8 (Matías et al., 1983;Tagle, 1984; Quiroz, 1997).

La cisticercosis en el hombre se produce al ingerir accidentalmente los huevos de Taenia solium al ingerir alimentos o aguas contaminadas con heces de personas infectadas o por vía fecal – oral por falta de higiene en las manos de portadores de la  tenia adulta (Cordero e Hidalgo, 1999; Quiroz, 1997). Al pasar por el tubo digestivo, las oncosferas son activadas, penetran en la pared intestinal y a travez de los vasos sanguíneos o linfáticos llegan a diferentes, en donde se transforman en cisticercos. Este proceso demora alrededor de dos o tres meses. Cuando los cisticercos se ubican en el SNC se desarrolla la neurocisticercosis (Náquira, 1999).

 

EPIDEMIOLOGÍA

 

Epidemiología de la Teniasis

La infestación con Taenia solium es importante en países consumidores de cerdo y está restringido principalmente a regiones de bajo desarrollo socioeconómico. La enfermedad es endémica en Latinoamérica, Africa del Sur, el Sudeste asiático y el subcontinente indio. La infestación es frecuente en zonas donde los pueblos no tienen instalaciones sanitarias adecuadas y los cerdos buscan comida por la calle, con fácil acceso a las heces humanas (Soulsby, 1987).

 

Epidemiología de la Cisticercosis Humana

La cisticercosis en el hombre tiene predilección por el SNC y se denomina comúnmente como NCC.  Esta enfermedad representa un serio problema de salud en la mayoría de países subdesarrollados, incluyendo el Perú, y representa la principal causa de epilepsia en adultos (García et al., 1993).

La NCC es reconocida como una causa común de enfermedad neurológica en países desarrollados como Estados Unidos y es causada por la inmigración de personas a partir de zonas endémicas (Clinton, 2000). Esta parasitosis representa un serio problema de salud pública y alcanza niveles hasta del 10% de los pacientes neurológicos agudos (Herrera,1999).

 

Epidemiología de la Cisticercosis Porcina

El problema de la cisticercosis en cerdos ha dejado de ser considerada, solamente como una enfermedad parasitaria, para ser enfrentada como un problema de importancia social. En los países en vías de desarrollo la crianza del cerdo es común, y por lo general se realiza en malas condiciones de higiene que permiten el acceso de los cerdos a todo tipo de desechos orgánicos e incluso a heces humanas. En zonas rurales donde hay ausencia de letrinas, el ambiente está contaminado con heces y en áreas donde se crían y comercializan cerdos, más del 1% de la población humana es portadora de Taenia solium  o Taenia saginata y la cisticercosis  porcina supera el 20% (Náquira, 1999).

La  dependencia económica de los campesinos a la crianza de cerdos,  ha devenido en la creación de sistemas de crianza y comercialización  que favorecen la dispersión de la Taenia solium , debido principalmente a que los mataderos oficiales han dejado de ser utilizados para ser reemplazados por mataderos clandestinos o de traspatio, evitando de esta manera el decomiso de la carne infectada (González et al., 1996b).

 

MANIFESTACIONES CLÍNICAS DE LA ENFERMEDAD

 

Teniasis y Cisticercosis en el Hombre

La teniasis es una enfermedad exclusiva del hombre, el que generalmente es portador de una sola tenia por lo que comúnmente se le ha denominado tenia “solitaria” (Borchert, 1981) a pesar que algunos han observado casos de infecciones plurales. El potencial biótico de la esta tenia es muy elevado, pudiéndose encontrar alrededor de 40,000 huevos/proglotido (Cordero e Hidalgo, 1999).

Los signos y síntomas debido a la parasitosis son comunes y poco específicos. La tenia adulta causa irritación en la mucosa del intestino delgado (Lapage, 1983) y las manifestaciones clínicas son variables. Es posible observar nerviosismo, insomnio, anorexia, pérdida de peso y dolores abdominales además de trastornos digestivos (Chin, 2001) como diarrea, estreñimiento y dolor epigástrico (Schantz et al., 1999).

            La NCC es la consecuencia mas importante del consumo accidental de huevos de Taenia solium por el hombre. Las manifestaciones clínicas de la enfermedad se encuentra asociada al número, tamaño, localización y forma (quística o racemosa) de los cisticercos, además de la respuesta inmune del huésped. La variedad de factores asociados a esta enfermedad, da lugar a una compleja gama de respuestas que abarca prácticamente todo el espectro de la sintomatología neurológica, desde formas asintomáticas hasta cuadros de muerte súbita por bloqueo del sistema ventricular (Martínez et al., 2000).

El cisticerco en el SNC puede permanecer por décadas sin que se presente síntoma alguno ni respuesta inflamatoria. Sin embargo en algunos casos el sistema inmune del hospedero inicia una reacción inflamatoria que produce cambios dentro del parásito y en el sistema nervioso adyacente (Del Bruto y Sotelo, 1988). La reacción inflamatoria lleva al cisticerco a un proceso degenerativo que terminará en su muerte y posterior calcificación (Del Bruto, 1999).

En el SNC se distingue dos tipos de cisticercosis: vesicular y racemosa. La forma vesicular presenta quistes o vesículas de forma redonda u oval con una pared traslúcida y un diámetro que varía entre 0.5 a 1.5cm. Dentro contiene un fluido que contiene al escolex. El cisticerco es rodeado por una delgada capa de tejido fibroso que lo separa del tejido circundante. La cisticercosis racemosa es una variedad que se ve como una vesícula larga y lobulada similar a un racimo de uvas. Esta puede llegar a medir hasta 10 cm y contener varios ml de fluido. Se observa generalmente en las cavidades ventriculares y las cisternas localizadas en la base del cráneo. El escolex puede ser demostrado sólo histológicamente (Náquira, 1999).   

En los casos con moderada y severa infestación, además de crisis de tipo epiléptico se puede encontrar signos deficitarios. Muchos de los casos observados con infestación cisticercosica masiva presentaron inicialmente signos de hipertensión intracraneal y un cuadro confuso alucinatorio; en alguno de ellos, ocurrieron  hemiparesia y crisis epilépticas focales.  Cuando los quistes se ubican en el parénquima cerebral y/o los ventrículos, según su tamaño y el grado de lesión obstructiva que produzcan, pueden dar lugar a la llamada “hidrocefalia interna”, con síntomas intermitentes. Los quistes dentro de los espacios ventriculares se fijan en la tela ependimaria o están libres flotando en el liquido cefaloraquideo, pudiendo causar efecto de válvula que en muchas ocasiones producen crisis agudas  y fatales de hipertensión intracraneana y en otras crisis ondulantes y súbitas que ceden rápidamente al sacudir la cabeza (Lobato et al., 1981). El III y IV ventrículo son los que frecuentemente alojan cisticerco único (Proaño et al., 1997).

 

Cisticercosis en el Cerdo

La cisticercosis porcina se localiza de preferencia en los músculos esqueléticos, cerebro, lengua y corazón. Cuando la infección es muy intensa es posible que se encuentren quistes en el globo ocular, hígado, riñón, pulmón, médula espinal, ganglios linfáticos y tejido conjuntivo subcutáneo (Quiroz, 1997; Lapage, 1983).

Las manifestaciones clínicas de los porcinos son difíciles de observar  salvo en casos en que la infección es muy intensa; en este caso se observa parálisis de la lengua y el maxilar inferior o dificultad en la marcha. Si el cerebro tiene un gran número de quistes se puede observar torneo y encefalitis y finalmente la muerte. Debido al corto tiempo de vida de los cerdos en la crianza casera éste no vive lo suficiente para que los signos descritos sean observados (Borchert, 1981).

 

IMPACTO ECONÓMICO DEL COMPLEJO TENIASIS / CISTICERCOSIS

 

La cisticercosis es causante de la perdida de entre 40 a 50 dólares por animal en el Perú. Los animales diagnosticados positivos a la prueba de lengua, son rechazados por los compradores y los dueños se ven en la necesidad de vender el animal hasta en un tercio de su valor original a fin de no perder su inversión  (González et al., 1993). Si se aplicase este estimado al conjunto de países que son afectados por esta parasitosis en América Latina, la pérdida económica anual correspondería aproximadamente a 164 millones de dólares americanos (Schantz et al., 1999).

Un estudio de comercialización de cerdos realizado en el Perú en el año 1989 demostró que de las 65 000 TM de carne porcina que se consumieron durante ese año 29 250 TM (45%) provenían de la matanza clandestina y de estos últimos 11 700 TM (40%) estaban afectados por cisticercosis. Nuevamente,  si se considera que la carne infectada pierde entre la mitad a dos tercios de su valor, en el Perú se estaría perdiendo más de 5 millones de dólares anuales por causa de la cisticercosis (González et al., 1993).

En el caso de cisticercosis humana, las pérdidas económicas son cuantiosas debido a la gravedad de los cuadros neurológicos, la larga evolución de la enfermedad, así como la incapacidad física y psíquica que produce. La NCC implica grandes pérdidas por tratamiento, intervenciones quirúrgicas y hospitalización (Acha y Szyfres, 1996; Flisser et al., 1999; Velazco-Suárez et al., 1982). En México, se ha calculado que la cisticercosis le cuesta a esta nación un total de 20 millones de dólares americanos anuales en hospitalización y tratamiento de los casos de neurocisticercosis (Flisser, 1988).

 

DIAGNÒSTICO

 

Diagnostico de Teniasis en el Hombre

Las técnicas clásicas de diagnóstico de la teniasis dependen de la detección de material del parásito (proglótidos o huevos) en las heces (Allan et al., 2003). Pruebas de diagnóstico como las coproparasitológico son sencillas y relativamente baratas, pero no son muy sensibles ni específicas (Schantz y Sarti, 1989). Además los huevos de la Taenia solium y Taenia saginata aparecen idénticos bajo la luz del microscopio conllevando a problemas con el diagnóstico de la especie (Allan et al., 2003).

Las pruebas de ELISA para detección de coproantígeno desarrolladas en base a anticuerpos de Taenia solium y Taenia saginata, han demostrado ser específicas, ya que no presentan reacciones cruzadas con otros parásitos gastrointestinales. El problema de esta prueba es que no discrimina entre ambas tenias (Allan, 1999). El diagnóstico serológico de infección intestinal por Taenia solium  también ha sido descrito y muestran que es posible detectar anticuerpos circulantes especie específicos mediante el EITB (Wilkins et al.,1999)

 

Diagnostico de Cisticercosis en el Hombre

Diagnostico Clínico

Oftalmocisticercosis - Haciendo uso de un oftalmoscopio, se realiza el examen de fondo de ojo el cual permite ver el levantamiento de la retina, el desgarro y las hemorragias, el proceso inflamatorio y, en ocasiones, al mismo cisticerco vivo, el cual se mueve libremente, evaginando el excolex ocasionalmente cuando se encuentra en el humor vítreo (OPS/OMS, 1992).

Cisticercosis subcutánea y muscular.-  El diagnóstico se confirma en base a parasitoscopía, mediante la extirpación quirúrgica de la tumoración y su examen por el método de compresión o por estudio histopatológico (OPS/OMS, 1992).

Diagnostico Por Imágenes

Los estudios de Tomografía Axial Computarizada (TAC) y de Resonancia Magnética (RM) del cerebro, han sido en años recientes los procedimientos más útiles para el diagnóstico de la neurocisticercosis (OPS/OMS, 1992).

La TAC permite visualizar formas quísticas, generalmente diseminadas en el parénquima cerebral. Igualmente, se observara el grado de hidrocefalia y el edema cerebral reaccional. Los hallazgos que el escáner cerebral proporciona suelen ser distintos, según el momento de la etapa evolutiva en que se encuentra el parásito. Si bien es cierto que la TAC es un recurso valiosos para el diagnostico de la neurocisticercosis, es mejor usarla conjuntamente con alguna prueba serológica como la Electroinmunotransferencia Blot (EITB), y correlacionar los resultados con el cuadro clínico general del paciente (Atías, 1994, García, 1994).

 

En los últimos tiempos, se ha comprobado que la RM presenta algunas ventajas sobre la TAC, entre ellas las siguientes: a) detección de etapas iniciales de la infección, cuando los embriones se están desarrollando en los tejidos, b) reconocimiento de quistes isointensos, no son fácilmente detectables mediante TAC, c) visualización de escólex y quistes intraventriculares en ocasiones e información sobre la viabilidad del quiste, según la intensidad de la imagen del contenido quístico (OPS/OMS, 1992). Sin embargo, debe señalarse que, lamentablemente, el alto costo de los equipos requeridos para la TAC y la RM, limita su disponibilidad, por lo que no todos los médicos y pacientes tienen acceso a estos, especialmente en los países en vías de desarrollo (Nash y Neva, 1984). 

Diagnostico Serológico

Las pruebas serológicas representan una ayuda al diagnóstico por imágenes de cisticercosis cerebral humana (Escalante, 1999). Son consideradas la herramienta principal de diagnóstico clínico en muchas regiones endémicas de países en desarrollo (Nash y Neva, 1984), ya que mediante ellas se puede realizar el diagnóstico diferencial entre una lesión por cisticercosis y otra de apariencia similar (Escalante, 1999).  Entre las principales pruebas serológicas se encuentran:

 

El problema que se puede encontrar a las prueba serologica que detectan anticuerpos es el hecho de que un resultado positivo puede estar indicando solo exposición a la infección, pero no necesariamente infección activa (Harrison et al.,1989). Además, los anticuerpos pueden persistir por largo tiempo después que los parásitos han sido eliminados por mecanismos inmunes y/o terapia antiparasitaria (Harrison et al.,1989; García et al., 1997).

 

Diagnóstico de cisticercosis en cerdos

Examen de Lengua

Este examen se realiza comúnmente e zonas donde existe la enfermedad y se utiliza para discriminar la presencia de cisticercosis en los cerdos, previo a una transacción comercial. Este examen consiste en la palpación de los nódulos y/o identificación visual de los cisticercos. Para ello, se sujeta el animal, se le introduce un palo en forma transversal en el hocico para mantenerlo abierto y se jala la lengua usando una tela. Los criterios utilizados para el diagnostico son: a) la observación de los quistes en la superficie de la lengua, b) la palpación de la lengua y su base y c) la observación de los cisticercos o rasgos que sugieran que fueron extraídos (práctica muy común). Este método es relativamente sensible (87%) y altamente específico (99%) para detectar cisticercosis porcina. La ventaja de este examen es que es fácil de aprender y es de gran utilidad como método de evaluación grosera en países con cisticercosis porcina (González et al., 1993).

Inspección de la Canal

El diagnóstico en camales se realiza haciendo cortes en los músculos (serrato dorsal, psoas, gracilis, macetero, diafragma y corazón) y vísceras del cerdo (pulmón, hígado) en búsqueda de cisticercos. El problema es que si no se realiza el examen de manera cuidadosa, los cisticercos podrían pasar desapercibidos en la canal, principalmente cuando existen infecciones leves (González et al., 1990).

Un problema adicional es el hecho que aquellos criadores que sufrieron decomiso de sus canales infectadas, no regresan a los camales  y en el futuro benefician en forma artesanal o casera después de lo cual los animales, infectados o no, son comercializados en forma informal o clandestina. Por esta razón, se concluye que el diagnóstico de cisticercosis en la canal de cerdos es de utilidad epidemiológica limitada (González et al., 1999).

Diagnostico Serológico

Las pruebas serológicas como la de ELISA para el diagnóstico de cisticercosis porcina presenta reacciones cruzadas con otros parásitos (Flisser et al., 1999), además de ofrecer valores de sensibilidad y especificidad bajos (89 ± 8% y 61 ± 10%) (González et al., 1993). Por el contrario, la prueba de EITB no tiene reacciones cruzadas y es 100% específica y bastante sensible (98%) (Tsang et al., 1989a; Tsang y García, 1999; Flisser et al., 1999). Ambas pruebas diagnósticas permiten detectar básicamente exposición a huevos de Taenia solium mas que infección, de allí que las investigaciones se han dirigido a detectar antígeno de Cysticercus cellulosae a fin de comprobar el desarrollo de una infección viable o no en los cerdos.

El diagnóstico de cisticercosis porcina mediante la detección de antígeno ha logrado buenos resultados cuando se ha empleado anticuerpos monoclonales dirigidos contra el Cysticercus bovis, metacéstode de la Taenia saginata, (Harrison et al., 1989).

Los anticuerpos monoclonales fueron desarrollados contra los antígenos de secreción – excreción del Cysticercus bovis. Estos demostraron ser mas sensibles en la detección de la mayoría de los anticuerpos específicos en comparación con los antígenos somáticos y líquido quístico (Brandt et al., 2001). Estos anticuerpos monoclonales no presentaron reacción cruzada cuando se enfrentaron a sueros de animales infectados con quiste hidátidico y Cysticercus tenuicollis (formas larvarias de Equinococcus granulosus y Taenia hydatigena, respectivamente) (Harrison et al., 1989).

La prueba de ELISA – Ag hace uso de los anticuerpos monoclonales del isotipo Ig G y tiene una sensibilidad y especificidad de 92.3% y 98.7% respectivamente para el diagnóstico de cisticercosis bovina (Van Kerekhoven et al., 1998), valores que se mantuvieron al ser estandarizada para el diagnóstico de cisticercosis porcina en el Perú, lo que permite resaltar su alto poder discriminatorio entre exposición e infección con larvas de Taenia solium.

 

TRATAMIENTO DE LA CISTICERCOSIS

 

Cisticercosis Humana

Durante mucho tiempo el tratamiento de la neurocisticercosis estuvo dirigido solamente a controlar la sintomatología producida por la enfermedad, utilizando drogas anticonvulsivantes, esteroides y derivaciones de líquido cefalorraquídeo o craneotomías descompresivas, curativas solamente en el caso de la cisticercosis del IV ventrículo.  Desde inicios de la presente década se han ensayado diversos tratamientos específicos encaminados a la muerte del parásito. Las principales drogas cisticidas usadas en humanos en la actualidad son el praziquantel y el albendazole (Del Brutto et al., 1993; García et al., 1997).

Las evidencias clínicas y experimentales confirman la utilidad del praziquantel en todas las neurocisticercosis, sea como terapéutica única o sea asociada a cirugía. Las dosis promedio recomendadas son de 50mg diarios por kilogramo de peso corporal por 15 días. Para evitar la exacerbación de la sintomatología que suele producirse al comienzo del tratamiento, se recomienda que este se inicie en pacientes hospitalizados y que al praziquantel se asocie la administración de dexametazona en dosis diarias de 4 a 16 mg (Martínez, 1984).

Posterior a los estudios con praziquantel se probó tratamientos con albendazol. Un estudio con 20 pacientes con diagnóstico de neurocistiercosis quística parenquimatosa demostrada por TAC, se les trató con albendazol a dosis de 15mg/kg/ día por 30 días, obteniéndose una desaparición en el número de quistes del 96%, con reacciones adversas secundarias a la destrucción del parásito que fueron fácilmente controlables con tratamiento sintomático (Ramos, 1991). Otros esquemas de tratamiento con praziquantel han sido probados encontrándose siempre resultados favorables a su uso.

            En  cualquier tratamiento que se realice contra la cisticercosis en el hombre, es recomendable la hospitalización del paciente bajo estrictas medidas de cuidado al menos durante la primera semana de tratamiento, cuando es frecuente que ocurran efectos secundarios. En estos casos está indicado el uso de esteroides; esto sobre todo cuando se presenta encefalitis cisticercótica  y quistes subaracnoidales (Botero 1999). El esquema más utilizado en la actualidad es albendazole por 8 días, a dosis de 15 mg/kg/día, en tres dosis, con administración simultánea de dexametasona.  (Del Brutto y Sotelo 1988).

 

Cisticercosis Porcina

En la búsqueda de un tratamiento eficaz para la cisticercosis porcina, se han probado una serie de drogas paraciticidas. De ellas, el oxfendazole alcanzo las características de la droga ideal para esta enfermedad. Con una dosis  demostró ser eficaz y económico en el tratamiento de la cisticercosis muscular (González et al., 1996a)

El oxfendazole, a dosis de 30 mg/Kg.,  elimina el 100% de los quistes presentes en la musculatura a partir de la 4 semana post tratamiento y a las 12 semanas los quistes se han reabsorbido dejando una canal completamente higiénica (González et al., 1998). Se ha demostrado también que los animales tratados con oxfendazole son resistentes a nuevas infecciones con cisticercosis (González et al., 2001)

 

MEDIDAS DE PREVENCION Y CONTROL DE LA CISTICERCOSIS PORCINA

 

La inspección de carnes en mataderos había resultado por años una forma efectiva de evitar la diseminación de la cisticercosis. Esta estrategia fue empleada para erradicar la enfermedad en varios países hace ya más de 100 años. Lamentablemente en nuestro país no ha alcanzado los mismos resultados y esto debido a la ideosincracia y pobre desarrollo cultural y económico de los pobladores han hecho que aquellos criadores que llevaron sus animales al camal y sufrieron decomiso (perdiendo la totalidad del mismo por ausencia de compensación), desviaran su producción a camales clandestinos o lo realizaran en forma artesanal creando mercados paralelos para su venta y distribución (González, 1993).

El tratamiento con oxfendazole a dosis de 30 mg/kg de peso vivo administrado en una sola dosis resulto en una alternativa novedosa y efectiva. El problema es que la droga que se ha de utilizar no se encuentra en el mercado nacional en la concentración y presentación que haga fácil su comercialización. Además, se requiere que el animal tratado deba de permanecer no menos de 2 meses al cuidado antes de ser beneficiado, lo que no siempre sucede en condiciones de campo, lo que dificulta su aplicabilidad inmediata (González et al., 1998.

Existen otras alternativas para bloquear el ciclo biológico de la Taenia solium.  Se puede lograr la in activación del Cysticercus cellulosae de la carne porcina infectada, manteniéndola en refrigeración a -24ºC durante un día, a -15ºC durante 3 días o a -5ºC durante 4 días y/o la cocción a punto de ebullición, antes de freír en trozos menores de 5 cm (Quiroz, 1997). La educación sanitaria  constituye también un factor importante para la prevención y control, evitando que se cierre el ciclo humano – cerdo de la Taenia solium (Sarti et al., 1997).

Actualmente se viene investigando la posibilidad de proteger a los cerdos mediante mecanismos de inmunización contra los huevos de Taenia solium  y por ello, la vacuna se presenta como una alternativa eficiente para el control y/o erradicación del complejo teniasis/cisticercosis

 

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